Los métodos de educación tradicionales ya no sirven para educar a unos alumnos que viven inmersos en Netflix, redes sociales y tecnologías en general. Esto se ha convertido en el principal competidor del docente. Y como se siguen usando estos métodos taaaaan aburridos, pues nos encontramos con alumnos que no se interesan por aprender, alumnos desmotivados o que incluso no quieren ir a clase.
Pero...¿realmente nos hemos parado a pensar por qué hay alumnos que quieren aprender y otros que no? ¿Por qué hay alumnos más motivados que otros?
Evidentemente a los alumnos les gustan las cosas que se les dan bien, ¿y a quién no?😏 Entonces en el momento en el que se les presenta una dificultad con una tarea y algo se les da mal muchos de ellos creen que no pueden o no van a saber hacerlo bien y dejan de intentarlo o simplemente les da pereza hacer un sobreesfuerzo.
¿Y por qué dejan de intentarlo? Pues muchas veces el motivo es que no tienen una persona que les diga: "no lo has conseguido todavía". Aquí es donde el docente tiene un papel sumamente importante porque tiene que enseñar al estudiante a manejar su frustración, explicándole que aunque hoy no le salga o no lo entienda, más adelante le saldrá. Es importante enseñarles a manejar el "fracaso" con dignidad para que no se desanimen y sigan esforzándose hasta conseguir el éxito.
En alumnos que tienen un nivel académico normal, aunque no les guste ir a clase, son chavales que al final en cierto modo están motivados, pero cuando ya se habla de alumnos que se saltan las clases, que no tienen ningún interés por aprender es necesario buscar otro tipo de ideas para traerles de vuelta a las aulas. Se podrían llevar a cabo ideas como aprender lengua y literatura a través de sesiones prácticas de teatro, recreando una época concreta y escribiendo un texto sobre esa época que permitiera después corregir su gramática y ortografía y asentar los conocimientos de la materia de una forma más práctica.
Es muy importante que en los centros no sólo se trabaje lo cognitivo, si no que también se trabajen todas las habilidades socioemocionales y se intente fomentar la motivación intrínseca del alumno.
Un alumno tiene que estudiar para aprender y no sólo para aprobar. Y digo esto porque yo recuerdo que cuando estudiaba, había profesores que con sus palabras desanimaban mucho a ciertas personas, incluso a mí en algún momento me llegó a pasar. Y en este caso no era por falta de estudio, era porque me costaba sacar esa asignatura. La sensación que daba era que sólo importaba si aprobaba o suspendía, no el proceso de aprendizaje que estaba teniendo. (En mi casa, con esa asignatura, por suerte, siempre fueron muy comprensivos👪😉)
¿Consideráis que se está creando una educación orientada al aprendizaje o al aprobado? Os leo👀👀
Por aquí os dejo también una conferencia sobre la motivación que me resultó bastante interesante.👌
Muy interesante lo que planteas. Por desgracia, todavía tenemos la influencia de los métodos tradicionales que orienta el aprendizaje a una nota. Tal y como está planteado el proceso educativo, se le da demasiado valor a la calificación que permite promocionar o no al alumnado. Las nuevas leyes pretenden desligarse poco a poco de todo esto y acercarse más al aprendizaje, pero ¿y qué hacemos con las evidencias que recogemos del mismo? ¿Cómo podríamos quitarle valor a las calificaciones? Considero que sería necesario un cambio de paradigma educativo y que este cambio calara en nuestra forma de ver y valorar la educación.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
EliminarHola, muchas gracias Estefanía. Exactamente, estoy de acuerdo contigo. Sería necesario un cambio de paradigma educativo, pero no sé que decirte...Lo veo "complicado". Pero es cierto que si esto no cambia, aspectos como el temprano abandono escolar, la desmotivación y las pocas ganas de aprendes de los alumnos irán aumentando cada vez más.
Eliminar